Suspiros Haenke

M. lo dijo el primer día: “Meri, tienes que poner alguna cosa fea, para que podamos descansar un poco la mirada.” Su exagerado y cariñoso comentario tiene algo de cierto: hay consenso entre los clientes atentos al considerar bonita la tienda de papel. Reconforta que los cuadernos, las postales, los washis y los sellos que escojo con esmero agraden a...

Cosas preciosas

Me gustaría hacer un álbum para regalárselo a mi hermana. Quería washi para decorar las paredes de la habitación de los niños. Busco papeles bonitos para forrar una maleta antigua que tengo en casa desde hace un montón. ¿Qué necesito para hacer esas banderitas tan chulas que tienes ahí? Llegan los clientes atentos cargaditos de ideas de papel. Da un poco igual si...

Pasitos de bimba

Doy las gracias por las veces que ha sonado el teléfono preguntando si es MRW. He podido entrenar la paciencia infinita. Y gracias por las veces que no ha sonado porque se había autoaveriado. Así, he aprendido que las líneas de voz se saturan, ¿sabe, señora rubio?, pero se la he reubicado en otra con menor tráfico, y ahora recibirá una llamada para valorar mi servicio, que...

La puerta abierta

La primera tarde que puedo dejar la puerta de Atentamente abierta es algo parecido a algo muy bonito. Se pasa todo el invierno cerrada, velando por la bimba, siempre gateando en calcetines de rayas amarillas, que no pase frío; conservando los aromas a jengibre, a canela; la música, que siempre sea cálida; el papel, de buen gramaje, para que cuando la corriente atenta abra la puerta, olvide los fríos fuera, y...

El lenguaje que complace

Tengo la intuición —que los yoguis definen como la inteligencia sutil, que solo con decirlo alineo la espalda y sonrío con los hombros— de que expresarse atentamente se contagia. Es verdad que a veces espeto tacos porque, joder, es eso o la úlcera, pero en condiciones normales, soy de cortesía victoriana. Cuando vienen, por ejemplo, clientes a la tiendita, me escucho usando expresiones formales —Con mucho gusto— que suenan a abuela...

Llena eres de música

Habrá días en los que coma espartanamente, y habrá semanas en las que habite una cochiquera, pero no habrá un solo día —un-solo-día— en el que no escuche música. Si voy en coche, suena Radio 3; si salgo a correr, lo que salte del iPod, si voy camino de la tiendita de papel, SantiBalmes+todolodemás. A los que nos pasa, esto nos pasa: la música nos hace...

Que te pasen cosas volcánicas

Hace cinco veranos, subí al Kilimanjaro. Esto lo has contado hasta la aburrición. Y lo seguiré contando tantas veces como pueda: ascender hasta el cielo de África me confirmó la mujer terquísima que soy, y las cosas maravillosas que esto desencadena. Allí trinqué una piedrita, que llevo siempre en mi bolso, y me recuerda que soy capaz de hacer cosas volcánicas: subir el Kili, correr...