La hora de los atentos

Soy una papelera divina. Y sin abuela. Cambiante, lunar, fluyo como el agua del segundo chakra... ¿Pero qué mierda estás diciendo? Quiero decir que estoy haciendo una reflexión honda, serena, meditada... Qué paliza de chiquilla. ... sobre si cambiar o no cambiar el horario de la tiendita. Desde el principio, pensé en los sábados por la tarde como el mejor momento para los talleres atentos: en general,...

Mi medida de todas las cosas

“Emprender es bonito”, me digo mientras recojo el portafolios que se tira y se desparrama bajo el agua, que llueve que moja. Me recompongo y vuelvo a taconear bajo la lluvia, para visitar, por tercera vez en 10 días, Hacienda. “Hacienda es bonita, Hacienda es bonita”, voy bisbiseando al pasar por el arco de seguridad. Recojo el número, N8. Espero. Espero...

Profesora-papelera

Por las mañanas, Atentamente está preciosa. Me parece, por eso, muy normal encontrar una pareja sentada frente a la persiana, en el bordillo del jardín, entre magnolios, arces, abedules. Yo a veces también lo hago. Qué bonita está la bimba, aún dormida. La despierto con cuidado, y entra la pareja. Me cuentan que están buscando un cuaderno porque su profesor se jubila,...

Taller sopetón

No es bonito que la semana en la que se destapan casos de corrupción fiscal te toque pagar el IRPF y el IVA —no el trimestral, que estamos en recargo de equivalencia, sino el de operaciones intracomunitarias. Que se note que me empapo los boletines de Infoautónomos—. Ni está bonito que la semana en la que haces pedidos con el culo apretao anuncien en...

Operación Luz

¡Y como volvamos a pasar por aquí y sigas sin luz, te enteras! En condiciones normales las hubiera mandado al guano con los subtítulos de por dentro de la cabeza, pero estas señoras me dicen las verdades del barquero con tanta gracia, que tomo nota de todas sus vehemencias. Es que tu tienda es preciosa, ¡es como de Centroeuropa! Pero hoy nos...

Pole pole y sin atajos

Mi casa de ladrillo está al final de una cuesta. De una cuesta arriba. A veces la subo andando, a veces corriendo, pero la cuesta no da tregua: la meta siempre está en alto. Cuando hicimos el Kilimanjaro, los porteadores nos dijeron que íbamos a alcanzar la cima pole pole, es decir, pasito a paso y sin atajos, porque para pisar...

En ocasiones veo M.

Es un espectáculo atroz que no desearía ni al vigilante más chungo de la zona azul. Es terrible, es de mucho espantar: es el asunto de las moscas. De ahora en adelante diré secretamente M. para que no noten que escribo sobre ellas, porque además de legión, son muy hijasdeputa irritables. Entra una M. como por descuido, me pasa por la oreja...

¡Viva Pinterest!

Está de supermoda la papelería para eventos: invitaciones, meseros, mapas de ubicación, regalos de la novia, mesa con chuches —se dice candybar—, libros de firmas, árboles de huellas, sobres para la espiga... ¿Esto último qué es? ¿Ves la pasta que se da a los novios? Pues el sobre, para que vaya a juego con invitaciones, meseros, árboles de huell... ¿Y esto? Ay, qué poquito...

¡Corre, atenta, corre!

En mi primera Media Maratón corrí los últimos 16 km sola, con la ambulancia de Cruz Roja detrás de mí, "¡¿Vas bien?!", y yo, dedito del wasap hacia arriba. Llegué. La última. Y crucé la meta tan campeona como si acabara de hacer marca para los Juegos Olímpicos. Qué risa en aquella otra, que vi a mi peluquero parado, muy fatigadito, y me paré yo...

El premio de los atentos

Recuerdo un verano que llegué a Viena en bici. Me despisté un rato de la cuadrilla con la que pedaleaba y acabé en una calle de acera estrecha y trazado curvo y luz preciosa: me encantó estar perdida tan de mañana, tan de verano, tan de vacaciones. En mitad de esta calle ondulante había una librería de viejo, entré y compré un grabadito antiguo de la catedral de San Esteban....