Fuerte

0
268

En el atelier:

  • Papá, ¿lo has oído? Dicen que nos van a encerrar.
  • Sí, hija, pinta mal.
  • ¿Y qué hago, cierro la tienda online también?
  • No, no, mientras nos dejen, déjala abierta, puedes hablar con Seur para concentrar los envíos dos veces por semana, ir tú sola a la tienda, y volverte rápido.
  • Bueno.
  • Que cerrar un negocio no cuesta nada, pero no te imaginas lo que cuesta volverlo a abrir. Tú mantén los pedidos, aunque solo sea para pagar el alquiler.
  • Vale, ginesón.
  • Mira China, en dos meses y medio lo han ventilado.
  • ¿¡Dos meses y medio!? ¿Tú crees que vamos a estar tanto tiempo? Dicen que en 15 días…
  • Bueno, ya iremos viendo, tú, fuerte, aquí nos tienes, te queremos, nena, todo va a salir bien.

Cuelgo. Limpio los mocos del móvil. Vuelvo a casa. Comienza la pandemia.

Un año después, en el atelier:

  • ¿Cómo ha ido esta mañana, padre?
  • Nos han hecho esperar un montón, ¡y en ayunas! Ahora ya en casa, pensando en comer, y en la siesta.
  • Muy bien, ginesón.
  • ¿Y tus análisis, te dijeron?
  • Pues son el reflejo de este último año, colesterol un poco alto y vitamina D un poco baja. Que me tome una pastilla.
  • Ni caso, tú come bien y ponte guapa.
  • Te dejo, que llegan las atentas.
  • Un beso, maricuela.

Me sueno los mocos, me subo la mascarilla, escucho a las atentas, eligen un troquel, se marchan tan contentas, me vuelvo al atelier. Y pongo el hervidor, celebro mi mala salud con una palmerita de alpiste, brindo con un té verde por mi familia, beso las paredes de Atentamente, que sigue fuerte (bimba, tú, fuerte), un año después.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here