Poinsettia

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En el escritorio de la tiendita hay 2 poinsettias: la flor de pascua que trajeron M. y E. en brazos, «para ti, la flor de la navidad.» Y la tarjeta de Tassotti, 13×18 centímetros llenitos de poinsettias, muérdagos y acebos. Aunque Tassotti hiciera papeles horrendos, también los compraría, porque en sus cajas viene siempre un cachito de Italia. Antes iba a Italia todos los años, en todas las épocas del año. Bueno, menos en navidad.

Porque en navidad la gente vuelve a casa.

Trae la cartera un par de cartas.

  • ¡Eres la única a la que traigo Christmas!
  • [No sé si es una queja, un reproche o que tengo el corazón blandito. Opto por un] Gracias, M., feliz navidad.

Me cuenta flor por wasap que ha usado todas las tarjetas que compró por la tienda online. Que qué bien sienta escribir en ese papel. Que muchos besicos, carita con corazones, pinito, cereza. Le encanta poner cerezas, también en navidad.

Trae el repartidor un paquete. Huele a jamón. Es la caja de Atentamente que viajó a casa con tarjetas de navidad. Regresa ahora convertida en cesta, con manjares de tierra santa, y la tarjeta de poinsettia. Escriben flor y ginesón cosas preciosas que me hacen llorar, la mascarilla se humedece por la naricilla, cuando llegue a casa la tengo que cambiar. Con washi, pego la tarjeta en la puerta, para darme la bienvenida cada día de navidad.

Es por la tarde. Entra una atenta.

  • Quería tarjetas de navidad.
  • Mira, aquí en el escritorio las puedes ver.
  • Uy, me llevo ésta, la de la flor de pascua, es para mandársela a mi madre, le va a encantar.

No he ido a Italia este año. No iré a casa esta navidad. Las poinsettias, el jamón, la mascarilla humedecida, que se acabe este año ya. Con el corazón blandito, feliz navidad.

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