Primavera desde la terraza

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– Qué raro todo, ¿no?
– Rarísimo.
– Una semana sin los coches de los padres atascando la calle, sin niños trotando por el jardín, no hay noticias de los estudiantes enviándose audios, cero parejas haciéndose mimitos, ni rastro de los fosforitos…
– ¿ Los fosforitos?
– Esa gente que va y viene siempre corriendo, hace días que no vemos ninguno.
– Ya. Es todo muy extraño. Solo se ve persona con perro. Ayer vi al señor altísimo; se paró a hablar con la chica preciosa. Hablaban como si estuvieran enfadados, desde muy lejos, sus perros atados, decían que qué faena, que menos mal que tenían los perretes, que se volvían rápido para casa.
– Sí, yo también estuve leyendo ayer. Alguien se dejó el periódico en ese banco, estiré bien mi tallo,
– Cómo se te nota el yoga, Marga.
– decía que hay un virus haciendo mucho daño, que los hospitales están trabajando sin descanso, que han suspendido clases, que se cierran casi todos los negocios, que por favor la gente se quede en casa.
– Mira, la papelera.
– ¿La papelera?
– Pero qué raro, sube la persiana solo a medias, se cierra con llave, no enciende las luces, se mete al taller.

– Te han salido esta primavera unos pétalos maravillosos.
– Es que me puse todas las noches de invierno un sérum de aguacate y pomelo.
– ¡Mira! El repartidor de Seur. ¿Por qué lleva guantes y mascarilla?
– Será por lo del bicho malo. Pero se queda fuera, la papelera sale a la puerta, le entrega un montón de paquetes, tampoco se acercan, se dicen adiós con la mano, ella se la lleva al corazón.
– Siempre ha sido muy sentida esta chica. Me cae bien.
– A mí también. Y nos quiere mucho.

– ¿Y tú crees que es bueno que las flores estemos aquí fuera?
– Pues claro. Necesitan saber que hemos venido a traerles su primavera. Y desde sus terrazas nos verán. Y aplaudirán.

2 Comentarios

  1. ¡Hola, María!! Tanto tiempo leyéndote y aún no había escrito ningún comentario, hay que ver. Debe ser que esto de estar en casa tantas y tantas horas me ha sacudido la pereza de encima. Porque, sí, soy un poco perezosa, qué le voy a hacer. Me gustó mucho este diálogo floral cuando lo publicaste en Instagram, Me imaginaba a esas florecitas, mirando perplejas a su alrededor y gesticulando con sus largos bracitos verdes mientras hablaban . Las flores, los bosques, los animales, los lagos, el mar, las montañas, todos deben estar perplejos. Y un poco contentos también, pensando que quizás nuestra ausencia estos días se debe a que hemos cambiado y que a partir de ahora vamos a portarnos mejor con ellos.. Ojalá sea así, ojalá todo esto nos haga mejores. Se lo debemos al planeta. Ya a nosotros también. Besos

    • Querida J., así es, se lo debemos al planeta, que es por extensión, a nosotros. Ahora las margaritas me dicen que gracias por tus palabras, que traen la brisa del mar : )

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