Labios rosas

0
248

Tendrán que volver más días de invierno; pero esta tarde ya se intuye la primavera, así que dejo, después de muchos meses, la puerta abierta. Estoy dentro y estoy fuera, en las conversaciones de los pájaros, el tamborileo de las bicis, la chica que graba un audio, «Tía, que le he mandao a la mierda», los niños que vuelven de escuela, «¡Bieeeen, de nocilla!» En el joven que busca papel de regalo y elige el Tassotti de cerezos. En la señora que necesita material para encuadernar. Estoy en la tiendita y estoy en la vida.

Y la vida se cuela por la puerta, con ojos vidriosos, y labios rosas.

  • Hola.
  • ¡Hola!
  • ¿Te acuerdas de mí?
  • Claro que me acuerdo de ti, viniste en invierno, me pillaste barriendo, venías con abrigo y gorro de pompón. ¿Qué tal estás?

Me cuenta que sigue hecha papilla, me cuenta lo que hace en el centro de día, que le gustaría venir a los talleres atentos, que si pienso que le ayudarían. Y esta vez le digo que sí, le animo a que venga a la Escuela de Scrap, que las chicas son divertidas, la profe, estupenda, aprendemos despacito, nos reímos, y convertimos cartón y papeles en proyectos imperfectos y bonitos.

  • ¿Y tú crees que haré amigas?

Le sonrío mucho, le aprieto mucho las manos, le digo que seguro, ¡si hasta tenemos grupo de wasap! Ya nos despedimos, le digo cuantísimo me alegro de verla, se marcha con sus labios rosas, sus ojos vidriosos. Y tendrán que volver más días de invierno. Pero ya se nota. En la tiendita y en la vida. Que queda menos para primavera.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here