Bolsillos

2
266

Ha tardado en llegar. El frío. Todos teníamos un despiste raro: los castaños no sabían si dejar caer las hojas o seguir engordando sus frutos; las golondrinas, si migrar o anidar un ratito más; y las personas humanas íbamos con las camisetas de palmeras en octubre, el cuerpo en el trabajo, la mente en el mar, y el armario revuelto entre falditas leves y gabardinas. Todos teníamos un despiste raro, añadido a nuestro despiste habitual.

Pero sí, ha llegado. Como no quiero que la bimba pase frío, abrigo la mesa del escaparate con faldillas, suavemente cubro el suelo con su alfombra, la calefacción mantiene cálido el ambiente, la tetera del atelier silba cada dos por tres. Cuando llega el frío, la tiendita parece, todavía más, hogar.

Y como no quiero que la papelera pase frío, trepo por mi armario en busca de lanas, revuelvo cajas, a Marie Kondo pongo por testigo que este finde haré el cambio de ropas.

Abro las cajas, huelen a papel de Armenia. Son trocitos que aún conservo del viaje en el que lo descubrimos, curioseando en aquella papelería alemana. Qué bien huele el pantalón, me lo pongo directamente, en la modalidad de planchado sobre el cuerpo. Meto las manos en los bolsillos, encuentro papel: dos billetes de tren.

Inspiro, expiro, salgo a la calle con prisa, y con abrigo. Me encanta mi abrigo, tan cálido, con las mangas tan largas, el pin del limón en la solapa. Guardo las manos en los bolsillos, en uno palpo washi tape; en otro, más papel: las entradas de un concierto, los músicos iban abrigados con gorros, nos dieron muchísimo calor.

Despierto a la bimba, está calentita, le pongo el disco de aquel concierto, baila y juega con el washi tape. Siento el abrigo del papel en mis bolsillos. Y todo está bien.

2 Comentarios

  1. Qué bonito todo lo que escribes Maria, da gusto coger la servilleta y leerla lentamente, como si fuese un tesoro guardado en un bolsillo. El texto que una amiga escribió en un trozo de papel en aquel bar en el que compartimos penas y alguna que otra risa. Mola que haya llegado el otoño, para leerte y sentir el cálido hogar de las palabras bonitas como tú

    Besote enorme a mi papelera favorita del mundo mundial

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here