Postales para el camino

0
998

En estos tres años de tiendita, sólo dos veces han entrado buscando postales por la muerte de un ser querido. En las dos han sido guiris quienes pedían. Es así, ellos cuentan con más tradición postalera, y de igual modo que se alegran por un cumpleaños, el amor, un nacimiento, también encuentran oportuno escribir unas letras para pedir disculpas, por una enfermedad, un traslado, o un buen camino.

Es por la mañana. Hace horrible. Entra una guiri:

  • ¿Tú tienes —conviene leerlo con acento americano— postales para una muerte?
  • Vaya. La verdad es que no. Pero vamos a buscar alguna que pudiera encajar.

Encontramos una, francesa, sin texto, con un sencillo patrón de flores repartido por la portada.

  • Sí, sí, ésta es perfecta. ¿Puedo mirar otro poco?
  • Claro.

  • Ooooohhh!!!

Descubre los sellos del Camino de Santiago. Los traje porque sus mensajes me suenan a la gaita que escuché en el Obradoiro. Por lo mismo pedí la flecha de luz led, que sólo queda una y no quiero que se agote porque me recuerda las amarillas que estuve siguiendo día tras día, día tras día.

  • ¿Has hecho el Camino?
  • Ouh, sííí.
  • Yo también.
  • Oh, really?!

Nos ponemos a charlar de la tremenda experiencia, de la inercia nostálgica que te deja, de las ampollas en su caso y los pinchazos en el mío, de la gente que encuentras y que, aunque no vuelvas a ver, ya serán siempre tus amigos del camino. De lo que se siente y no se olvida al tumbarse en la plaza del Obradoiro. De las postales que desde allí enviamos a nuestros queridos. Le cambia la cara al recordar la que ha venido a comprar, pero sólo un poco, como si fuera… parte del camino.

Ya se va la peregrina, le pregunto cómo ha encontrado la tiendita, vuelve a sonreír y se despide: «Sólo hay que seguir las flechas amarillas.»

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here