Los cambios

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Los cambios son bonitos, son necesarios, útiles, buenos. Tú te crees que es mejor estar sin cambios, —virgencita, virgencita, que me quede como estoy—, que si la cosa no cambia, es que todo está en orden, que todo está bien. O puedes intuir que, seguramente, estarías muchísimo mejor con un buen cambio pero, ¿cuándo es buen momento para cambiarlo todo? Da mucha pereza. Y da mucho miedo. A veces, preferimos estar mal y aparentemente estables, que bien y con cambios. A veces, hasta lo elegimos. Puede ocurrir que cambies y estés mal, porque el beneficio del cambio lo notas luego, cuando lo has colocado, cuando ha encontrado su sitio. Entonces, un día, cuando ya estás bien, miras para atrás y piensas: «Aaah, osea, que el cambio era para todo esto. Si lo llego a saber, hubiera penado menos.» Pero eso se sabe luego. Después del cambio.

Puestos a hacer cambios, que sean en otoño: se cambian los armarios, se cambian los horarios, los peinados, las rutinas, se cambia hasta el vocabulario: dejaremos de usar la palabra chancla. Cloro. Sandía. Sudor. Y nos entra una nostalgia rara hasta que nos adaptamos al cambio, y volvemos a sentirnos cómodos al pronunciar membrillo. Hojarasca. Mantita. Calor.

Se me dan bien los cambios: he cambiado de corte de pelo, de casas, de trabajo, de ciudad, de amigos, de amor. Se me dan bien los cambios salvo uno. Hay uno que me mata, y me supera, y hasta he pedido ayuda para que me expliquen cómo afrontarlo bien. Pero nada, tres años después, sigo sin hacerme con él.

  • Son 6,90.
  • Pues te tengo que pagar con un billete de 50.
  • Sin problema.

(Quiticlink. Se abre la caja de monedas)

  • Oh, cielos. ¿Pero cómo es posible? ¿Qué esté? ¿Otra vez? ¡Sin cambiooos!

4 Comentarios

  1. Tengo que admitir que la palabra cambio me suena hasta genial en este post, cuando en la vida real me cuesta una verdadera barbaridad el cambio. En cada estación, en cada casa, hasta en cada peluquería! jajajja
    Gracias por compartir!
    Jeza

  2. jajajajaja LO AME María. Había cerrado mis redes sociales, y ahora que las vuelvo abrir decidí ponerme al día con la servilleta. Que maravilla leerte con ese humor, con esa ocurrencia.

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