Una estrella os escribirá

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Como todas las navidades,

  • Solo llevas 3.
  • Ains, la pulcra.

aparece E. en Atentamente, y se hace la luz. Como su nombre, E. ilumina, guía, titila…

  • ¿Titila?
  • Ains, la erudita.

El primer año vino como una centella: buscaba sellos de renos. El segundo año parecía un cometa: quería troqueles de copos de nieve. Este año aparece veloz, con muchas dudas, y mucha luz.

  • Hola, E.
  • Qué tarde vengo este año.
  • ¿Traes alguna idea?
  • Traigo a mi marido.

Y empiezan a buscar papeles, sellos, tintas… Piensan, comparan, dudan, se aturullan. Ven el papel italiano de la partitura: «Ay, si hubieras estado hace cuatro navidades… Nos empeñamos en hacer la postal con papel de partitura, y como no encontramos nada, nos la pintaron a mano, la escaneamos, e imprimimos en cartulinas. Y no era una partitura a lo loco, que era un villancico.»

Escucho con disimulo papelero sus debates, me freno en ayudarles, y dejo que resuelvan ellos solos su misión navideña. No convencidos, se marchan con papel para dos prototipos, «él quiere en rojos, y yo en azules… Este año no llegamos», se despide E. fugaz.

A los días, regresa y pide tintas en azules, parece que su prototipo se consolida. Y ya, en el mostrador, me lo explica: «Es que para mí, este jaleo de hacer las postales en familia, ES la navidad: juntarnos, pensarlas cuidadosamente, confeccionarlas en cadena, enviarlas a nuestros queridos. Porque aunque no los veamos el resto del año, esta postal sirve para decirles que les recordamos, que los tenemos aquí —se toca el corazón—.»

  • ¿Y esta postal del pajarito?
  • Es nuestro petirrojo, que anuncia la llegada del frío, y de la navidad.
  • ¿Sííí? Pues lo pienso proponer en cuanto llegue a casa: dibujar un petirrojo. Este año no acabamos.

Deja E. una estela en el suelo de la tiendita. Voy a por el cepillo, barro, y no me sorprende nada encontrar en el recogedor un montoncito de polvo de estrellas.

 

3 Comentarios

  1. Geniala esa gente maravillosa y la papelera que nos lo narra. Yo de pequeña también me lo curraba y en básico total, a todos mis familiares lejanos y amigos les encantaban mis tarjetas a mano o compradas, el detalle esa idea de «estamos lejos y no nos vemos pero pienso en vosotros» y nosotros en ti. Qué bonito que siga vivo, aunque yo prácticamente ya no lo siga ejerciendo. Internet y el whatssap mató mi creatividad.

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