Balance atento

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El feisbuk lo hace, el Informe Semanal lo hace, Mecano lo hizo; hasta este puto poco intuitivo procesador de textos me termina de enviar un correo haciéndolo: el balance de fin de año. Así que frena, papelera peonza, párate un rato, y repasa cómo ha sido este año que se acaba.

  • Enero: en la playa. Después de la movida navideña, me regalo cuatro días en el mar. En los días nublados, invoco el bocadillo de escalibada que me comí, descalza, en la playa. Funciona.
  • Febrero: con el tostón de San Valentín y a regañadientes, escribo en el espejo de la tiendita la estrofa de la canción de amor más bella del planeta. Prometo borrarla al día siguiente. Y ahí sigue.
  • Marzo: en el atelier pintamos bolsas de tela, plegamos grullas y se lía parda con el cosido copto. Paco no da más de sí con la aguja, y Auxi le replica sin tontunas que lo imperfecto es bonito.
  • Abril: abuelita Rosario nos deja, después de una vida larga y bienvivida. La recuerdo cada vez que como naranjas pequeñicas, como a ella le gustaban.
  • Mayo: florecen cientos de flores, en los cuadernos, en los papeles, en los talleres, en los jarrones y en mi corazón.
  • Junio: ay, qué risa: ¡Hacienda me devuelve pasta!
  • Julio: la bimba dice que si pueden venir Jimena y Paula a los talleres atentos y fresquitos. Le digo que vale. Hacen de todo: cajas, risas, bolsas, risas, banderolas, risas, sobres, risas…
  • Agosto: bajo la persiana y vuelvo a Italia. Subo la persiana y me reciben un montón de postales atentas: Sara y Ángel desde Lanzarote, Natalia y Nuria en Portugal, Diana desde Menorca, y Cucu, en la Costa del Sol.
  • Septiembre: ¡la bimba cumple un año!
  • Octubre: todo el mundo vuelve a la escuela. También Chus, que se regala días de descanso haciendo cosas preciosas en el atelier.
  • Noviembre: le presto el wifi a mi vecina Nines. A cambio, ella me trae membrillos. Perfuman todo el otoño.
  • Diciembre: hago balance y compruebo que no menciono ni multas, ni cansaeras, ni pataletas, ni cagadas. Se me han olvidado todas. Soy una papelera agradecida por el año vivido, curiosa por el que llega, ilusionada por descubrirlo con la bimba y la corriente atenta, y decidida a seguir viviendo de la única manera posible. Atentamente.

 

 

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