Pequeña canción de cuna

3
414

Cada día, al acabar el día, repito la misma liturgia: hago el cierre de caja, apago las luces, la música… La bimba me mira cansadita, es tan bebé. «Ya hemos acabado, ha sido un día bonito, ¿has visto cuánta gente ha venido a verte, a hacerte cariños?» Hace un intento por abrir los ojos… pero solo le alcanza para sonreír.

Me cuelgo el bolso, y pienso que tengo que escribirle una canción de cuna, una pequeña nana, para cantarle cada día que duerma feliz, que sueñe con viajar en aviones de papel, que no sienta frío porque el papel abriga, que la pienso de noche y de día, que es la bimba más bonita, la bimba de papel.

Me escucho a mí misma y ya no se puede estar más chorlita: que una cosa es que te mole tu trabajo y otra, ¡hacerle una nana! Pero… le susurraría que se manche los dedos con los colores de las tintas, que aprenda los números con los sellos de madera, que aprecie el olor de las flores de origami y se duerma cada noche mirando los dibujos de su libro favorito. Callandico, cantaría: «Eres la bimba más bonita, bimba de papel.»

Vuelvo al mundo de los seres humanos con una sed horrorosa de cerveza (s). Empujo la puerta rezando para que hoy no quiera significarse, que la tiendita hace rato que duerme. Y cuando bajo la persiana —pppprrrrmm— le doy un beso, y una caricia, y le canturreo al oído, persiana mediante, que sueñe con papeles preciosos, la bimba más bonita, mi bimba de papel.

3 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here