La corriente atenta

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Me chifla feisbuk. Como persona humana lo uso, fundamentalmente, para ligar. En este sentido, he alcanzado resultados dispares: ligar con quien no me hacía tilín, y padecer el silencioso desdén 2.0 de quien me hacía tolón. Como en la vida 1.0, vamos.

Siendo papelera, también aprecio mucho el feisbuk. Nadie me tuvo que convencer de las ventajas que las redes sociales ofrecen –visibilidad, identificación del público objetivo, comunicación directa, ligar…-, y con gusto cuido del feisbuk, del instagram, del twitter. Lo entiendo como una parte gozosa de mi trabajo que, con un poco de constancia, mensajes en positivonaturalidad, regala enormes gratificaciones.

Por ejemplos:

Un mes antes de la apertura de Atentamente, probé a jugar por feisbuk, invitando a quien estuviera de vacaciones a escribir  postales atentas. Nadie había pisado aún la tienda. Y, entre inventarios, montaje de muebles y retadoras altas de la luz puaj– empezaron a llegar postales desde Santiago, Baviera, London, los States, Ceilán…; de amigos y de familia, sí, y también de desconocidos, que sin saber qué era la tiendita de papel, ya decían que les gustaba [He tenido que colocar cuerdas supletorias para seguir colgando todas las postales que, aún hoy, siguen llegando.]

Hace unos días superamos los milypico atentos en feisbuk. Los manuales de marketing –y el sentido común y la educación- aconsejan agradecerlo. Sin prisa –estaba de vacaciones, tampoco se iba a abrir un cráter en las redes si pasaban unos días del acontecimiento planetario…- pienso en un concurso. Se trata de que la gente escriba por qué cree que es una persona atenta, bien a través del feisbuk o por carta. Comienzan a llegar decenas de comentarios: «Soy atenta porque doy los buenos días, porque sonrío, porque gracias está en mi grupo de palabras favoritas, porque creo que es contagioso, porque escucho con atención, porque utilizo con precisión el lenguaje, porque el mundo me hizo así…» Y comienzan ¡también! a llegar cartas escritas a mano. Algunas, con rotus y en postales de Atentamente; otras, con poemas y pajaritas plegadas; todas, en precioso papel, y con sus mejores palabras.

Vivo sorprendida y emocionada la corriente de cariño que Atentamente desencadena. De manera fluida por la red, más reposada en papel, con clientes generosos en palabras y gestos… Normal que vaya a trabajar como un balín, y tenga ganas de tirar confetis, de dar palmas y de silbar. Será que estoy imantada. Por la corriente atenta.

 

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